“Las lecciones de Ana Palacio”
totanero @ 00:34
Hace unos meses, la Ministra de Asuntos Exteriores en el último Gobierno de Aznar, Ana Palacio, visitó Murcia para impartir una charla, en su calidad
de, a la sazón, Vicepresidenta del Banco Mundial. Imagino que ese cargo, no tendrá nada que ver con los servicios prestados a los poderes económicos norteamericanos, cuando trató de convencer -con verdadero ahínco-, a los países contrarios al genocidio de Irak, allá por el año 2003, desde su cargo de Canciller.
Una charla, cuyo sugerente título recuerdo: “El Mundo es Global. Aprovéchalo”, organizado por la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE), a los que financia, entre otros, el Ayuntamiento de Totana para cobrar buenas subvenciones públicas y no hacer nada u ofrecer pobres resultados en su subvencionada actividad.
La señora Palacio y yo tenemos algo en común: Los dos hemos luchado contra la misma enfermedad, con la suerte de estar vivos ambos. No creo que tengamos más cuestiones en común. Ni en este mundo ni en el otro, al que yo, como agnóstico empedernido y contumaz estoy vetado a compartir con tan pía señora o sus admirados Rouco o Martínez Camino. Por poner dos ejemplos que me han venido a la cabeza de forma repentina.
Cuando la señora Palacio, allá por 2003, se afanaba -entre misa y rosario-, para que las ojivas mortíferas destrozaran a la población civil. Junto a unos compañeros -entre los que se encontraba Pedro-, visité Bagdad. Un insignificante e inútil acto solidario con las buenas gentes, angustiadas que intuían las penurias y el terror que se avecinaba.
No era la primera vez que lo hacía y aproveché para visitar a los niños que
vivían en aquella humilde casa, junto al Tigris. Su padre, era el encargado de la conservación de una Iglesia Anglicana, frente a la Mezquita, la Academia de Cine y el hotel Al Mansur.
Es posible que la señora Palacios, no tenga ni un rastro de remordimiento de su frenética actividad diplomática ni de sus palabras posteriores, cuando morían los niños y población civil, bajo el fuego norteamericano: “La gasolina ha bajado unos céntimos. Eso son datos…”, manifestaba la cristiana señora, que ahora ofrece lecciones magníficas a jóvenes empresarios de Murcia, para triunfar y aprovecharse de un mundo global.
Recuerdo una entrevista, en el Ministerio de Asuntos Exteriores, con el otro canciller. Tarek Aziz, también era cristiano e imagino lo seguirá siendo, en alguna prisión de Bagdad. Qué paradojas entre diplomáticos cristianos ambos. No observé, en Tarek Aziz, ni un solo atisbo de miedo, ni intención de refugiarse en otro país ante la inminente guerra que se podía olfatear en el ambiente de un Bagdad triste, bañado por el río sagrado, que se preparaba para el martirio duradero.
Me quedé con las ganas de asistir a la charla de Ana Palacio, en la sede de la patronal murciana (CROEM). No para escuchar sus tesis de cómo aprovecharse y triunfar en un mundo global, impartido a los jóvenes empresarios murcianos. Yo ya soy algo mayor para triunfar. Solo para comprobar, por mis propios ojos, como puede convivir con su conciencia católica, apostólica y romana, ante la masacre que día a día sucede en un país al que ella, iba a llevar la libertad y la democracia.
Me preparé un regalo para entregárselo en al finalizar el acto. Se trata de un documental de Javier Corcuera, titulado “Invierno en Bagdad”, que narra la situación de unos niños iraquíes, en pleno centro de la martirizada ciudad, junto a la ribera del Tigris, dos años después de la guerra. Al final, desistí de hacerlo y no sé el motivo. En el fondo, quizá es que soy un poco cobarde y me impone mucho la Vicepresidenta del Banco Mundial.

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