Razones para no conciliar.

Cuando uno asume dar un paso o escribir sobre algo o alguien, debe saber a lo que se expone antes de hacer pública su opinión. Hace algunos años, aprendí, en Derecho Natural, que los pensamientos no eran delitos. Solo pueden convertirse en delitos, o conocerse, cuando los hacemos públicos. Ejercer el derecho a la libertad o a la honestidad, a veces, es complicado y da bastantes quebraderos de cabeza. Te arriesgas a querellas, a insultos o escritos anónimos, por poner algunos ejemplos, que no sucederían si me callase ante lo que considero una injusticia o inmoralidad, que tanto da.
Cuando hay que enfrentarse a tantas amenazas de querellas, por parte de personajes como Valcárcel, Martínez de Salas, Juan Morales o el mismo Notario, la verdad es que te da que pensar. Más aún, cuando tengo la certeza de lo asumido que tiene la sociedad murciana y totanera que la corrupción es algo normal, todo el mundo la práctica y es hasta beneficiosa para el pueblo. Gente con dinero e influencias, no duda en gastarlo, o amagar de hacerlo, en querellas y buenos picapleitos, con tal de que no se hable de ellos, pues se creen intocables ante personan "indignas" que osan defender lo público ante la corrupción, como es mi caso.

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